lunes, 5 de enero de 2009

Manifiesto; Poesía Oportunista I

He descubierto que esta nueva forma que tengo de escribir poesía me permite decir grandes cosas que de otro modo no podría.

Escribir siempre ha sido un ejercicio de autosugestión controlado en mayor o menor medida por mi voluntad. La variación del factor voluntad es el responsable de esta nueva poesía.

Mientras más mociones controlo obtengo una poesía más conciente y más planificada. Por el contrario, mientras dejo fluir más mociones obtengo una poesía más espontánea y subconsciente. En la práctica, esto tiene que ver con cuentas sugestiones filtramos y cuantas somos capaces de dejar pasar. De esto depende el éxito al intentar acceder al subconsciente.

Este nuevo hábito confirma una inclinación definitiva de mi poesía hacia el surrealismo, pero un surrealismo inteligente, fragmentario pero inteligible, onírico en su estética más que en sus orígenes e intenciones.

Un surrealismo autosugestionado que si bien logra acceder al subconsciente sin mayor dificultad, también tiende a subconcientizar lo conciente, construyendo un seudo subconsciente.

Filosóficamente, se pone de manifiesto una dicotomía entre la voluntad que hay en nuestros actos v/s la independencia del ser en el subconsciente.

Mi poesía (la del último tiempo) conjuga paradojalmente ambas cosas. La he denominado “poesía oportunista”, dado que para construirse se sirve de cualquier oportunidad. También podría llamarse poesía accidental, espontánea o improvisada, ya que se inventa sobre la marcha.

Es una poesía de gran intertextualidad, que recicla mucho y utiliza lo que tenga a mano para avanzar. Muchas veces sus versos irrumpen como relámpagos y puede llegar a transformar al poema en tormenta.

En el plano semántico, estos guijarros como relámpagos, pueden ser tremendamente irrelevantes o mundanos, tanto como esenciales y hasta divinos. En la estética del poema siempre son fundamentales.

Dentro de la geografía del poema sin embargo, esos versos son el terreno ideal para declarar principios, decretar leyes o denunciar realidades.

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